Sunday, November 26, 2006


SEaMOS DE COLORES





Una gran amiga mía que vive instalada en la ventajosa utopía caótica que es su vida desde hace años, me recomendó hace unos días que cambiase el tono de algunas de mis reflexiones, demasiado sesudas últimamente y escribiese algo alegre, como ella.
Yo le propuse que eligiese algún tema, y ella eligió que escribiese sobre los colores.

Mi amiga tiene una hija que vive en un mundo frágil, un mundo único y personal creado no sabemos muy bien por quien para ella misma, en exclusiva.
La hija de mi amiga no habla como hablamos el resto de nosotros, pero se expresa perfectamente con su mirada, sus manos, la expresión de su cara, sus pómulos, su boca.

Mi amiga, como ante todo es una persona práctica y humanamente activa, un día decidió que unos albañiles le hicieran a su hija una cama de obra, de cemento. Para que no se pudiera mover y así aguantase bien el peso de una o varias personas.
Al final decidieron pintar la cama de rojo, de un rojo oscuro, que le daba a aquella habitación con un suelo antiguo de mosaico algo desconchado un aire equivocadamente barroco.
Y desde que la hija de mi amiga estrenó aquella extraña cama, comenzó a soñar cada noche, y se reía y levantaba los brazos, estirando las palmas de las manos intentando moldear y hacer formas con el aire.
Pero como la niña de mi amiga no habla, no podía contar lo que ocurría en aquellos felices sueños que hacían que cada mañana se levantase cantando y saludando con la mano desde la ventana abierta a todo el que pasaba por la calle.
Los días transcurrían entre el quehacer doméstico, el colegio, el trabajo, la compra, la música de fondo de Llach o Serrat. Mi amiga notaba que su hija estaba más agitada por las noches. Era una agitación especial, casi silenciosa, medias sonrisas, manos abiertas, pequeños gemidos.
En la habitación donde dormía la niña ella decidió dejar la pared del fondo, la que está junto a la ventana, pintada de blanco, mientras el resto de la habitación decidió pintarla de un color morado claro.
Decidió esto por que quería que su hija tuviese un espacio blanco y neutro donde expresar lo que quisiese. Por eso le compró una caja de cartón de color azul llena de tizas de colores. Le costó encontrarla, ya que aquella caja contenía más de 50 colores, los colores primarios, los secundarios y casi todas las fragmentaciones de cada uno de ellos. Se la dio el día de su 21 cumpleaños, un extraño día que comenzaba nublado y que a mediodía más o menos dio paso a un sol espléndido de primavera.
Fueron juntas a la habitación después del desayuno y se sentaron en la cama. Las dos.
Miraron la pared y mi amiga abrió la caja y le dijo que aquellas tizas eran para que hiciese lo que quisiese en aquella pared blanca.
La dejó sola y se fue a recoger los vasos del desayuno.
Cada mañana mi amiga al levantarse miraba aquella pared y seguía blanca.
Pasó aquel mes y las cosas se complicaron en su trabajo, se estropeó el coche y un familiar cayó enfermo, un día cuando ya ella ni se acordaba de aquellos agitados sueños ni apenas de la pared, se dio cuenta al pasar hacia la cocina de que había visto algo.
Se paró en seco y dio media vuelta, su hija estaba ya vestida y preparada para el desayuno mirando aquella pared totalmente pintada con una profusión de colores que hizo que se le cayese al suelo una bolsa abierta de magdalenas que llevaba en la mano y que se desparramasen algunas de ellas por el suelo.

En aquel momento tenía tanta prisa por descifrar aquello, por darle algún sentido inmediato a lo que tenía delante, que no entendió nada.
Una paloma blanca con una mancha gris en el lomo se paró en la barandilla de la ventana, las miró y al momento echó a volar y se perdió en el cielo encapotado de comienzos de aquel día.
Una lágrima dulce y pesada como un guijarro que hace mucho tiempo que desease salir de su incómodo escondite asomó por el ojo derecho de mi amiga, bajando lentamente por su mejilla, ella intentó atraparla con la punta de su lenta lengua de aquel día, no llegó a tiempo y cayó lentamente, en un tiempo infinitamente fragmentado sobre una de las magdalenas que estaban al pié de mi amiga.
Aquel momento de silencio y privacidad, que parecía detenido en el tiempo, un secreto solo aptos para las personas que viven en la misma ventajosa utopía caótica en que viven ellas, se vio interrumpido por una ráfaga de aire que levantó las cortinas y que las hizo volverse a las dos a la ventana.
Había comenzado a llover una fina lluvia de colores, las 2 miraban sorprendidas como aquella lluvia comenzaba a empaparlo todo, dejando los tejados de color azul turquesa, los árboles de color carmesí, las antenas de color blanco, amarillo, la gente, en la calle hacía sonar el claxon de sus coches, otros los paraban y salían a la calle con sus hijos a empaparse de aquella lluvia que dejaba sus ropas de los colores más diferentes y bonitos que nunca habían visto.
Y el agua corría por la calle, cambiando de color, al momento parecía ser azul como se volvía de una tonalidad verde manzana o cambiaba al rosa más pálido.
Mi amiga y su hija habían dejado de mirar a la calle y se habían abrazado en aquella habitación donde había empezado todo.
Siguieron así unos minutos, mientras en la calle seguía lloviendo, aunque con menos fuerza, de repente, mientras seguían abrazadas, se dio cuenta mientras tenía los ojos clavados en aquella pared de que aquello que tenía delante y que un momento antes no había entendido, era lo que estaba pasando en ese momento fuera, en la calle, en el parque del barrio, en las plazas, en el mar, en las montañas.

Y entonces sin dejar de abrazar a su hija comprendió que aquello, justo aquello y no otra cosa era lo que su hija había soñado en aquella cama roja de piedra, como las camas de las reinas medievales de los cuentos.

Al día siguiente ningún periódico, televisión, radio ni medio de comunicación alguno habló de aquello.

A mi querida amiga Aurora y su hija Manoli.

3 comments:

aurora said...

muchas gracias coorazon, yo ya sabia que podias ser dulce pero tanto... eres un poeta y te queremos, un besito de m... PA TA TÁ

Anonymous said...

Maravillosos cuento,lleno de ternura y belleza interior.!!! Bravo Luis !!!...me has hecho ver que te conocia poco,tú tambien como la hija de tu amiga,que es la mía,escondes dentro de tí un mundo,que no es de este mundo,luminoso,alegre, feliz,bello,amoroso.Gracias por ser como eres....un abrazo de tu amiga....fina

Anonymous said...

No se como he LLegado a este blog,lo único y primero que he elegido leer ha sido esta historia maravillosa, que me ha llegado al alma, seguiré visitantolo, por si algún otro día consigues despertar en mi sensaciones tan fántasticas como las que me ha hecho sentir tu relato.

Gracias, Mamen.