Un nuevo edificio en la ciudad.
Un museo de arte contemporaneo. Una red de escaleras mecánicas que se cruzan, los viejos tejados, dentro de los nuevos.
Grandes salas, grandiosas, apabullantes. Pronto se nos termina la capacidad de sorpresa, poca ambición para un cascaron de 24 millones de euros, desfase presupuestario, eco y carencia de obra.
Espacio y arte por y para el pueblo, dice Pablo Serrano pegado a la pared.
Nos queda el futuro.
Arriba, en la azotea el cierzo nos despeina y nos hace más humanos.
En la noche, la ciudad brilla con sus luces y sus sombras.
Conspira a favor nuestro.
Otro peso más para la eterna e invencible Zaragoza.
Concierto Fito Mansilla
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*Fito Mansilla* Lanza ̈Canciones de Amor y Guerra ̈ (Manual de salvación)
Un viaje introspectivo que transita por múltiples géneros, desde el rock de
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3 comments:
Hay ciudades que se empeñan en querer ser lo que no son y que les preocupa más gustar a otros en lugar de buscar lo que sí son y enfatizarlo.
un abrazo, Luís.
Si estoy de acuerdo totalmente con Alejandro, el turismo obliga a muchas ciudades a actuar de este manera, seri mejor que cada ciudad enfatize sus empeños regionales...
Felicitaciones por la entrada Luis
Me gusta tu entrada,y tu blog.
Estuve hace dias en el mueseo y tuve casi las mismas sensaciones
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