Saturday, May 26, 2007

ANTECEDENTES HISTÓRICOS SOBRE DON MIGUEL DE UNAMUNO



YA que en brebes comentaré NIEBLA de Unamuno, me ha parecido muy interesante publicar un artículo sobre algo que había oído muchas veces nombrar en los corrillos de las tertulias a modo cassi deLeyenda Urbana, aquí lo teneis, el compromiso, siempre es el compromiso y desde luego siempre se acaba pagando un precio, espero que les guste, y aunque no sea así nada podrán hacer para restarle importancia, por muy anecdotario que parece lo que van a leer, en la a veces sangrante y dura historia de la intelectualidad de nuestro país.





Al iniciarse la guerra civil, apoyó inicialmente a los rebeldes. Unamuno quiso ver en los militares alzados a un conjunto de regeneracionalistas autoritarios dispuestos a encauzar la deriva del país. Cuando el 19 de julio la práctica totalidad del consistorio salmantino es destituida por las nuevas autoridades y sustituida por personas adictas, Unamuno acepta el acta de concejal que le ofrece el nuevo alcalde, el comandante del Valle.

En el verano de 1936 hace un llamamiento a los intelectuales europeos para que apoyen a los sublevados, declarando que representaban la defensa de la civilización occidental y de la tradición cristiana, lo que causa tristeza y horror en el mundo. Azaña lo destituye, pero el gobierno de Burgos le repone de nuevo en el cargo. Sin embargo, el entusiasmo por la sublevación pronto se torna en desengaño, especialmente ante el cariz que toma la represión en Salamanca.
En sus bolsillos se amontonan las cartas de mujeres de amigos, conocidos y desconocidos, que le piden que interceda por sus maridos encarcelados, torturados y fusilados. A finales de julio, sus amigos salmantinos, Prieto Carrasco, alcalde republicano de Salamanca y José Andrés y Mansó, diputado socialista, habían sido asesinados, así como su alumno predilecto y rector de la Universidad de Granada Salvador Vila. En la cárcel se hallaban recluidos sus íntimos amigos el doctor Filiberto Villalobos y el periodista José Sánchez Gómez, éste a la espera de ser fusilado. Su también amigo, el pastor protestante Atilano Coco, estaba amenazado de muerte.

A principios de octubre, Unamuno visitó a Franco en el palacio episcopal para suplicar inútilmente clemencia para sus amigos presos.
Unamuno se arrepintió públicamente de su apoyo a la sublevación. Durante el acto de apertura del curso académico (que coincidía con la celebración de la "Fiesta de la raza") el 12 de octubre de 1936, en el Paraninfo de la Universidad, y tras una serie de discursos atacando a la "anti-España", Unamuno criticó duramente la rebelión, sentenciando al final: "Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque os falta la razón". Le contesta brutalmente el general José Millán Astray (el cual sentía una profunda enemistad por Unamuno, que le había acusado inopinadamente de corrupción), gritando "A mí la Legión", "viva la Muerte" (lema de la Legión) y "abajo la inteligencia"; Unamuno contesta "viva la vida" (casi un insulto a la Legión).

El general se levanta indignado, y José María Pemán trata de aclarar: "¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!". La esposa de Franco, Carmen Polo, toma del brazo a don Miguel y le acompaña a su casa, rodeados de su guardia personal. Ese mismo día, la corporación municipal se reunió de forma secreta y expulsó a Unamuno.
El proponente, el concejal Rubio Polo, reclamó su expulsión "...por España, en fin, apuñalada traidoramente por la pseudo-intelectualidad liberal-masónica cuya vida y pensamiento [...] sólo en la voluntad de venganza se mantuvo firme, en todo lo demás fue tornadiza, sinuosa y oscilante, no tuvo criterio, sino pasiones; no asentó afirmaciones, sino propuso dudas corrosivas; quiso conciliar lo inconciliable, el Catolicismo y la Reforma; y fue, añado yo, la envenenadora, la celestina de las inteligencias y las voluntades vírgenes de varias generaciones de escolares en Academias, Ateneos y Universidades".
El 22 de octubre, Franco firma el decreto de destitución de Unamuno como rector.

La información para este artículo ha sido sacado de una página de internet, ya que yo todos estos datos históricos en parte los desconocía.




4 comments:

Anonymous said...

que interesante y que momentos tan intensos, tenian que haber sido.
Menos mal que allí estaba la collares,,,

Cercedilla said...
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Elena said...

Siempre he sentido una admiración especial por Unamuno, y me imagino la decepción que tuvo que sentir cuando se dio cuenta que los sublevados no iban a traer a España esa regeneración que él tanto anhelaba. Como buen intelectual, es lógico que acabara oponiéndose a ellos. La frase que se le atribuye y que tú reproduces en el post ("Venceréis pero no convenceréis") me parece de una brillantez admirable.

Gracias por recordarnos la talla moral de Don Miguel.

Saludos

Victor said...

A propósito de la dictadura chavista en Venezuela, me he interesado por éste período histórico de España ya que en Venezuela se hace referencia similar en éstos días hacia los intelectuales. Durante los hechos narrados en éste artículo, hubo otros gritos de los franquistas tales como "Muerte a los intelectuales". Unamuno tuvo que suportar toda clase de insultos y algunos empujones durante éste episodio.